sábado, 26 de julio de 2014

La Torre Confinanzas deja testimonios de luchas, espera y alegrías





Caracas, 25 Jul. AVN.- Con tres hijos y sin hogar propio, Eduard Muñoz salió de casa de su suegra hace tres años en la búsqueda de una para su familia. La única opción que tuvo fue la Torre Confinanzas, en la avenida Andrés Bello, Caracas.

"No conseguí nada", recuerda, "y terminé llegando a esta torre donde vivo desde hace tres años". En un espacio armó a la vez otros espacios, aunque, sin servicios básicos. "Con el tiempo fuimos acomodando todo y muchas personas hicieron lo mismo", relató en entrevista con la Agencia Venezolana de Noticias.
Su vinculación con el entorno lo llevó a ser hoy día uno de los guardianes en la entrada a esta edificación que es noticia desde desde el pasado martes. "Mi trabajo consiste en vigilar quién entra a la torre y velar para que se mantenga la calma dentro y fuera de ella".
Esta comunidad, que hasta el martes 22 de julio era de 1.156 familias (entre martes y jueves 160 de ellas fueron trasladadas a Ciudad Zamora, en Cúa, donde recibieron techo propio) se encuentra organizada, entre otras agrupaciones sociales con las que también cuentan, en una cooperativa cuyo nombre es Cacique de Venezuela, cuyos integrantes estuvieron entre quienes -como poder popular- interactuaron con el Gobierno Nacional a objeto de obtener recibir viviendas dignas.
"La cooperativa incluso nos paga a nosotros, los vigilantes, por nuestro trabajo, cosa que es gratificante porque nos estimula", dijo Muñoz, acompañado de su pequeño hijo de cinco años.
Otro de los habitantes, Marvin William, también comenta cómo fue su llegada, hace cinco años, a la torre. "Mi esposa, hija y yo no teníamos vivienda, estábamos desesperados y no sabíamos para dónde agarrar. En ese momento mi hermana ya estaba viviendo aquí y por medio de ella llegamos", narró.
Recuerda que al principio la convivencia no resultó sencilla, sobre todo porque hubo que enfrentarse al egoísmo, puesto que muchos "se peleaban por controlar la situación en el edificio (...) gracias a Dios las cosas han cambiado", dice, para realzar la buena fe que ahora caracteriza a esta céntrica comunidad.
"Allá en Ciudad Zamora vamos a estar más cómodos y con mejor calidad de vida para nuestros hijos", acotó William desde la parroquia Candelaria alguna vez prometió ser un moderno edificio.
Frente a  la salida de la también conocida como Torre de David, se encuentra el kiosco atendido por Carlos Charry. Para él, es muy satisfactorio ver que el "tiempo de espera o sufrimiento por no tener una casa propia está acabando para estas familias. Yo he sido testigo de sus luchas. Muchas historias se esconden en las paredes de ese edificio".
"Ellos tenían problemas con la electricidad y el agua, dos servicios básicos para cualquier familia; esto los llevó a organizarse y conformar una cooperativa para poder pedir ayuda al Estado", comentó sobre lo que ocurría en ese rascacielos de 190 metros a lo alto.
En su balance, el saldo es positivo. Recuerda cómo se pasó, en el lapso de siete años, a una situación de tranquilidad y paz luego de que privara inicialmente la actuación de grupos que se peleaban por el control de la torre cuyo destino parece estar en manos de un gran debate propiciado por las autoridades.
En tal sentido, el presidente Nicolás Maduro expresó el miércoles en rueda de prensa en el Palacio de Miraflores: "Habría que hacer un estudio, vamos a hacer un debate para un diagnóstico en que participen bomberos, ingenieros, especialistas y saber si esa construcción puede ser atendida y/o reconstruida".
 AVN 25/07/2014 14:13